Cuando oigo decir que los jóvenes de hoy no tienen corazón, o que no tienen ya el respeto que tenían antes, siempre pienso que —como ha escrito Susanna Tamaro— «el corazón sigue siendo el mismo de siempre, sólo que quizá ahora hay un poco menos de hipocresía». Los jóvenes no son egoístas por naturaleza, de la misma manera que los viejos no son naturalmente sabios. Los que somos padres nos vemos día a día cómo la brecha o como dicen los modernos “ el gap” generacional se impone cada vez más en el entendimiento entre hijos y padres. Hoy hace quince años que mi padre falleció y, sin duda, con su falta, es cuando he notado tanto y tanto amor que nos dio a mis hermanos, a mí, a mi madre y a todos los que le rodeaban; pero especialmente me he dado cuenta cómo siempre supo ponerse en el lugar del “otro”.

Comprensión y superficialidad no son cuestión simplemente de años, sino del camino que cada uno recorre en su vida.

La sociedad, y especialmente nuestros jóvenes no son distintos a nosotros con su edad, lo que sí que es cierto es que viven en un entorno mucho más turbulento del que nosotros vivíamos. Solo les juzgamos por las apariencias e intentamos justificarlos por sus señales externas, sólo hace falta ver cómo una simple parodia musical estilo “Gangnam Style”, “Harlem Shake” o el “Ola K Ase”, marcan tendencia mundial.

Hay un adagio indio que dice así: «Antes de juzgar a una persona, camina durante tres lunas en sus zapatos». Vistas desde fuera, muchas existencias parecen equivocadas, irracionales, locas. Mientras nos mantenemos fuera, es fácil entender mal a las personas, juzgarlas e incluso si no te atañe a ti directamente, dar sermones, soluciones o recomendaciones. Te aseguro que no sirve absolutamente para nada. Más bien, todo lo contrario, cuando la vida te pone ante “tu” realidad te percatas de lo equivocado que estuviste aquel día y lo bocazas que te manifestaste, cuando tu creíste que tenías la “varita mágica”.

Solamente estando dentro, solamente caminando tres lunas en sus zapatos pueden entenderse sus motivaciones, sus sentimientos, aquello que hace que una persona actúe de una manera en vez de hacerlo de otra. La comprensión nace de la humildad, no del orgullo del saber.

El sábado me levanté temprano y me fui a jugar al golf. Coincidí en la partida con un hombre de aspecto más bien tosco ( hasta escribiendo se escapan los juicios) y nada más empezar en un valenciano cerrado comentaba la dificultad de este deporte y cómo te llevaba a no creerte absolutamente nada y que le encantaba porque le hacía humilde.”Un día te crees Severiano Ballesteros y otro parece que en vez de un palo de golf portas una lligona “. A los acompañantes y a mí nos sorprendió cuando se giró hacia nosotros y dijo “Hay quien cree que la humildad es que hagan con uno lo que les da la gana a los demás, y es todo lo contrario…….”. Yo llevado por el entorno le dí un giro también deportivo a tanta sabiduría y me acordé de esa frase que dijo el golfista Moe Norman: «Un mal golpe nunca afecta a mi swing, solo a mi vanidad. Y la vanidad es el lujo de los necios».

Me gustaría vivir en esta humildad que me confesaba el viejo llauro y tener esperanza viviendo en silencio todos los acontecimientos que se me están agolpando en mi vida en tan corto espacio de tiempo. Los indios creen profundamente en el silencio, que es signo de perfecto equilibrio. El silencio es el equilibrio perfecto del cuerpo, la mente y el espíritu. El hombre que preserva su calma interior nunca se ve agitado por las tormentas de la existencia. ¿Cuáles son los frutos del silencio? Son el autocontrol, el auténtico valor, la paciencia, la dignidad y la reverencia hacia todo lo que le rodea. El silencio es la piedra angular del carácter. ¡¡¡ Cuánto hablamos y qué poco escuchamos en silencio. Especialmente en nuestro silencio interior !!!. ¡¡¡ Qué rápido disparamos la mente o la lengua y nos sometemos a ser jueces de todo lo que nos rodea!!!.

¡¡¡ Hasta la Biblia ilumina el corazón del hombre en algo que tanto y tanto nos destruye como es el juicio !!! : «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».

Graham Greene dijo: «Si conociéramos el verdadero fondo de todo tendríamos compasión hasta de las estrellas». Y pensé que muchos de los problemas que tenemos a lo largo de la vida, que suelen ser problemas de entendimiento y relación con los demás, con frecuencia tienen su raíz en que no nos esforzamos lo suficiente por comprenderles.

El amor lo puede todo , y si crees que lo que te estoy contando es una historieta más de las mías o que no va contigo, sólo decirte que tarde o temprano vas a pasar por esta situación y por eso el título de este post, sentencia que te vas a ver inmerso en situaciones similares a lo largo de tu vida. Esta presentación que te adjunto te puede desvelar que tu ignorancia te puede llevar a caer en la ratonera que tú ignoraste o que creíste que no iba contigo.