Mi columna de opinión en Levante-EMV, Suplemento el Mercantil Valenciano EMV del domingo 14 de octubre de 2012

José Mª Guijarro y Jorge. Subdirector del Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen (AIDO) y Doctor en Economía: Creamos en lo que creemos

La frase que pone título a esta columna no es mía. Pertenece a mi buen amigo Álex Rovira. Una persona que transpira humanidad por los cuatro costados como bien demuestra en sus libros y – si habéis tenido la oportunidad de verlo – en sus conferencias. Hace tan solo unos días coincidí con él por casualidad y acabamos hablando del tema que inunda el 99% de las conversaciones de este país; la crisis.

Lejos de parecer previsible, hay una frase que pronunció durante nuestra conversación que me da vueltas desde entonces. “Vivimos en una gran crisis de consciencia”. Es decir, vivimos la situación actual esperando que pase pronto y que todo vuelva a ser como antes, pero no somos capaces de aceptar que nada volverá a ser igual. De ahí nuestro inconformismo. No acabamos de encajar que la crisis ha venido para quedarse y que tenemos que aprender a vivir con ella y hacer las cosas de una manera diferente a como las hacíamos antes. Curiosamente esta es la definición de la innovación. En situaciones diferentes tenemos que ser capaces de adaptarnos y buscar soluciones transgresoras en el nuevo terreno de juego.

Según la prestigiosa revista Forbes, la crisis actual ha estado manejada por sólo unas 4.400 personas en todo el mundo. Una crisis de consciencia que se ha extendido a la miseria social. Miseria entendida como desconexión del amor, como crisis de confianza, crisis de compromiso y lo más grave, de integridad. Desde hace cinco años a esta parte hemos pasado del crecimiento y la certidumbre al decrecimiento y la incertidumbre. En este proceso de cambio, de giro de 180º no podemos seguir actuando igual que antes. Tenemos que aceptar lo que vivimos y ser capaces de verlo desde un prisma diferente, buscando oportunidades donde antes solo veíamos problemas. No es tarea fácil.

Hablar de la crisis permanentemente, generar adrenalina, incertidumbre y miedo implica menguar nuestra capacidad creativa, nuestra imaginación y nuestra empatía. ¿Quién de nosotros no ha sufrido al menos una vez en su vida una crisis de salud, económica o familiar? Es curioso cómo hemos pasado de hablar hasta la saciedad de conciliación y calidad de vida al miedo a no perder nuestro puesto de trabajo. Hace poco había mucho más dinero que talento disponible en el mercado laboral, ahora hemos pasado a tener más talento disponible que dinero. Si todo esto lo vemos en la evidencia de la crisis económica. ¿Qué vemos realmente en nuestras crisis personales?.

Tenemos que ser bien conscientes del cambio radical al que hoy estamos sometidos. ¿Qué sentido le damos a nuestras crisis?.Toda crisis conlleva a una gran oportunidad, no entiendo ésta como un chollo, no me malentiendan. Tenemos que encontrar sentido a lo que nos está ocurriendo y hay dos puertas para entenderlo: la humildad y la gratuidad. Un gran ejemplo de esta manera de enfocar una crisis lo ha dado la piloto de F1 María de Villota en su primera rueda de prensa en la sede de Consejo Superior de Deportes tras el grave accidente que sufrió el pasado mes de julio. Tras la pérdida de un globo ocular y una reconstrucción facial que ha requerido 104 puntos declaró “ahora veo más que antes, veo más allá de la Fórmula 1, veo lo importante. Este ojo me ha devuelto el norte. Esta nueva oportunidad la voy a vivir al 100% y creo que si esto me ha ocurrido es porque me espera algo en la vida”.

Reinventarnos o transformarnos hacia una nueva actitud o talante con compromiso es sin duda el camino a seguir para encontrar una salida positiva a la crisis sea a la escala que sea. Como diría el gran Viktor Frankl “Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos el reto consistirá en cambiarnos a nosotros mismos”.

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