Sonido melódico

Recuerdo hace ya algún que otro año, nuestra actual Vicepresidenta en funciones, en un discurso institucional comenzaba con la siguiente reflexión : “Decía Churchill que todo proyecto político debe ser concebido como una sinfonía, puede tener varios movimientos pero debe preservar una única, clara y coherente melodía”.

Si esto es así en toda acción política digna de tal nombre, aún con más razón es necesaria una melodía clara cuando –como es el caso de la Unión Europea- nos encontramos ante una obra polifónica.

La Europa que queremos es una Europa integrada en su variedad, sólida pero flexible, diversa pero bien vertebrada. Una Europa al servicio de los ciudadanos, plural como sus gentes, pero capaz de aunar fuerzas en torno a los objetivos que todos, en este mundo cada vez más integrado, compartimos.

Avanzar hacia la plena realización de ese horizonte que inspiró el ideal europeo desde sus inicios será la melodía de fondo que dará coherencia a todas las prioridades e iniciativas del futuro nuevo gobierno de España.

Vivimos un momento de crisis global y no sólo económica, pero es también un momento en el que el mundo entero esta replanteándose la arquitectura económica, política y social. El futuro está más abierto que nunca y en ese contexto la capacidad de iniciativa, de adelantarse a los acontecimientos, de mirar hacia delante y tomar decisiones, cobra un sentido primordial.

Por eso, no sabemos si la decisión que tomará el próximo día 23 el Comité Federal del PSOE, y si desatascará una situación de parálisis no solo de la simple gestión, más bien una presidencia proactiva y propositiva, de acción y de liderazgo constructivo. Los principios rectores escogidos, entre otros, deberían de ser: la innovación y la igualdad como auténticos instrumentos para la acción global. Es necesario que estos instrumentos se extiendan como valores de impulso. Valores que han sido interiorizados por las ciudadanas y ciudadanos hasta convertirse en parte de una identidad común, de una visión en la que nos reconocemos y por la que el mundo entero nos identifica.

En cuanto a la economía productiva, se debería de apostar por un modelo de crecimiento basado en la sostenibilidad, el conocimiento y la innovación, y orientado a la generación de puestos de trabajo de calidad.

Sabemos que en el exigente entorno de la economía global los empleos más estables y de mayor calidad se encuentran en los sectores productivos intensivos en tecnología, aquellos que están en la vanguardia de la investigación y el desarrollo. Sabemos por tanto que la educación y la innovación son factores competitivos de carácter estratégico.

Debemos aprovechar, por tanto, la oportunidad que nos da la nueva presidencia para desarraigar de una vez por todas esa imagen distante y menguada de las instituciones, de los políticos y nuestra imagen de país aún lastrado por la actual coyuntura, con una economía de servicios sustentada por el sol y playa.

Esperemos que funcione bien la orquesta porque entre el baile de la yenka (con decisiones adelante y atrás) y el sonido estridente de más de una decisión, el fin de año y la posible nueva legislatura, no anda muy afinado para nuestro nuevo Gobierno.

Artículo publicado el 20 de octubre en Valencia News.

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