Sillicon Valley del dicho al hecho

Los que me seguís habéis estado al corriente del proceso de selección que desde la Institución en la que trabajo me han encomendado estas últimas semanas. Un alumno de Ingeniería de Florida Universitària se ha convertido en el “Dreamer” valenciano que en estos momentos está en Imagine Silicon Valley 2016 en San Francisco (Estados Unidos), con la colaboración de la Fundación Banco Sabadell.

Imagine Silicon Valley es un programa de innovación disruptiva en el que 12 dreamers llevan a cabo un proyecto innovador y creativo con la ayuda de mentores y expertos, visitando las empresas más destacadas del mundo como Google, Facebook, Twitter, Tesla y Stanford . La iniciativa está liderada por Imagine Creative Center y la Fundación Banco de Sabadell.

La mayoría de emprendedores españoles envidia las condiciones en que se emprende en el Silicon Valley y sueña –muchas veces, en vano- con unas condiciones similares ya no en Europa, sino mismamente en nuestro país o en su región. Hace pocos días Juanjo Becerra identificaba qué es lo que necesitaría España para constituir un entorno parecido en este artículo. La misma semana también se hacía mención del milagro israelí del Silicon Wadi.

No sabemos si algún país de Europa se animará a crear un nuevo Silicon Valley – Irlanda ya lo está intentando desde hace una decena de años – pero en España tenemos varias razones para pensar que nuestro país nunca tendrá nada similar.

Podríamos encontrar decenas de razones, aquí van cinco:

  1. Fuga de cerebros. Según el Servicio de Estudios de la Caixa la Unión Europea contaba hace escasamente tres años con 400.000 de los llamados “emigrantes altamente cualificados” ya afincados en los Estados Unidos. España siempre ha sido tradicionalmente uno de los países que más personas de este perfil exportaba, sobre todo investigadores. La crisis, cebada con España, aumentó drásticamente estas cantidades, de hecho cada vez son más los jóvenes que formados con nuestro dinero inician o siguen su carrera investigadora fuera de nuestras fronteras. “Hace cuatro años que terminé la carrera, voy camino del quinto en mi tesis doctoral, cobro una media de 900 euros netos al mes y la única salida que me queda es irme al extranjero. Y luego, ¿cómo vuelvo? Me planto en los 35 y no tengo nada ni aquí ni en ningún sitio”. Estas son las palabras de Francisco Rausell, biólogo de 28 años y miembro de la Federación de Jóvenes Investigadores de España.
  2. Las disposiciones legales entre ellas podríamos poner muchos ejemplos Ya desde la “ley Sinde”, tan denostada por casi todos, no era precisamente una aliada de la innovación. Una de las protestas más activas contra esta disposición era clara: “Con la ley Sinde, Google nunca habría nacido”. Y es que la web más visitada del mundo es la que más enlaces a descargas ofrece. Hoy las extensiones de la denominada “Ley Mordaza” restringiría también la libertad de contenidos de la información.
  3. Mentalidad funcionarial. Con frecuencia los emprendedores critican la poca predisposición de los políticos a la hora de ayudarles, pero también es interesante observar de cerca la mentalidad de los jóvenes españoles en edad de emprender. ¿Qué es mejor, iniciar tu propio proyecto o trabajar cómodamente para otros? Mientras Silicon Valley es una apuesta de lo primero, muchas veces España parece ser un ejemplo de lo segundo. De hecho, incluso las empresas nacidas en España muchas veces dan de lado a la innovación y acaban rindiéndose a la (aparente) comodidad de vivir del sistema de incentivos y ayudas que las distintas administraciones les ofrecen.
  4. Desconfianza e inseguridad. Ya nos lo decía hace unos meses Francisco Palao, CEO de Lactive, “en Estados Unidos es muy fácil levantar dinero si tienes una buena idea, aquí no es suficiente con esto“. Francisco ha visitado Palo Alto en varias ocasiones y envidia unas condiciones que no se producen en nuestro país: “En España necesitas haber demostrado en muchas ocasiones la viabilidad del proyecto y haber empezado a facturar. Sólo hace falta bucear en nuestro sistema de capital riesgo o en el mismo entramado financiero para ver las enormes dificultades para obtener financiación al arranque de un proyecto. Si éste va bien en el tiempo……¡qué distintas son las cosas!”.
  5. Pocas facilidades en lo político. Los políticos, hablando en general, no entienden lo que es el emprendimiento puesto que la mayoría de ellos no lo han sido. Y no sólo no lo han sido sino que en muchos casos no han participado nunca en la economía real como empleados o directivos en empresas. A los políticos habría que exigirles unos niveles de formación y experiencia profesional en el ámbito privado, sobre todo a aquellos que están vinculados al área de la economía, aunque tampoco les vendría muy mal, conocer los ámbitos de la gestión a todos especialmente ahora cuando los recursos son más escasos que nunca y hay que saber bien cómo administrarlos.

“Del dicho al hecho hay un buen trecho”

Los objetivos tienen que ser claros, trazables y realistas y desde luego llega ya el momento en el que debemos de poner los pies en el suelo y dejar de soñar en situaciones y parajes más que hipotéticos. La llamada cuarta revolución industrial debe de ser impulsada por el mundo emprendedor e innovador nacional y para eso necesita del entorno más favorable. No anhelemos lo externo cuando ni siquiera creemos en nuestro propio talento interno.

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